Perdonad por la tardanza pero no me he encontrado muy bien de salud.

Me empezaron a dejar salir a los 17 años y yo lo único que deseaba es que alguien me quisiera por lo que era.

En la pandilla había un chico, se llamaba Lorenzo, que me iba detrás a mí no me gustaba demasiado, pero lo que son las cosas, él no paraba de insistir y yo deseaba sentirme querida. Empezamos a salir.

Estaba contenta porque trabajaba en un sitio que me gustaba, había encontrado amigas en el trabajo ( mayores que yo ) con las que me sentía idéntificada y además tenía "novio".

En mi casa las cosas iban de mal en peor, mi padre tuvo que cerrar el negocio, poner su piso a mi nombre, su coche a nombre de mi novio y él no pensó en que debía mantener una familia, por lo que además se quedó sin dinero.

Estuvimos viviendo durante unos meses con las 14.000 ptas. que cobraba yo al mes. Imaginaros como estaban los ánimos en mi casa, mi madre con un disgusto enorme, mi padre buscando trabajo y todo eran gritos y malos rollos.

Al final encontró trabajo, mi madre también empezó a trabajar y es ahora que todavía le dice que ella no le había ayudado a mantener la casa.

A los seis meses de ser novios, Lorenzo me dijo que quería hacer la mili antes de tiempo, representaba 20 meses, porque al volver nos pondriamos a buscar piso y nos casariamos.

Yo estaba encantada, me sentía querida, me sentía deseada, alguien hacía algo por mí sin yo pedirlo.

Los tres meses que estuvo fuera hasta jurar bandera era una carta diaria ( aún las conservo ) en las que me expresaba todo su amor.

Bueno, juro bandera y vino a Barcelona a hacer el resto de la mili. Aquí ya empezó a haber problemas.

Salía con amigos, "porque lo necesitaba", ya no tenía necesidad de verme diariamente, pero él sabía perfectamente como tenía que hacerlo para que yo no me quejara. Por mi parte estaba ciega.

Así fueron pasando los meses de la dichosa mili y llegó hasta tal punto que me dijo que "necesitaba salir con otras chicas", ya no tenía la necesidad de casarse conmigo.

Yo estaba pérdidamente enamorada ( siempre me pasa ) y le perdonaba todo lo que me hacía.

Así pasaron 6 años hasta que un día nos planteamos o dejabamos de salir juntos o nos casabamos.

Por Dios, en mi interior deseaba creer que una vez casados la situación cambiaría y de verdad os digo que creía que no podía vivir sin él.

Al final decidimos casarnos, maldito el día que pensamos que era lo mejor.

Tenía 23 años cuando me casé con Lorenzo, era el único hombre al que yo había conocido y al que quería con toda mi alma.

Fue uno de los errores más grandes que he cometido en mi vida.

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